Vacuna contra la COVID-19 en Lactancia

Mínimo riesgo para la lactancia y el lactante.

“La vacuna (COVID-19) puede ofrecerse a una mujer que amamanta y que es parte de un grupo recomendado para la vacunación (por ejemplo, trabajadoras de la salud); actualmente no se recomienda suspender la lactancia después de la vacunación” (WHO/OMS 2021/01/25).

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Los tipos de vacuna contra la COVID-19 desarrollados son, entre otros (WHO 2021/01/26):
• Vacunas de ácido ribonucleico mensajero (ARNm): Comirnaty de Pfizer-BioNTech, vacuna de Moderna & NIH y vacuna de Cure Vac. Contienen ARNm del coronavirus n-19 que induce a las células musculares del lugar de la inyección a fabricar una de las proteínas de la superficie del coronavirus n-19 haciendo que nuestro sistema inmune produzca anticuerpos contra el virus de la COVID-19.
• Vacunas de vectores virales: vacuna de Oxford Uni-AstraZeneca (Covishield en la India), Sputnik V de Gamaleya, vacuna de Cansino y vacuna Janssen de Johnson & Johnson. Contienen un adenovirus no patógeno para el ser humano modificado con material genético del coronavirus 2019-nCoV que hace que, como en las vacunas de ARNm, nuestro sistema inmune reaccione.
• Vacunas de virus inactivado: CoronaVac de Sinovac y vacunas de Sinopharm. Contienen virus muertos, sin capacidad de reproducción ni infección, que logran que nuestro sistema inmune reaccione y produzca anticuerpos contra el virus de la COVID-19.

A fecha de última actualización no encontramos datos publicados sobre su excreción en leche materna ni de sus efectos en la lactancia o en los lactantes. Las madres lactantes han estado excluidas de todos los ensayos realizados (Palacios 2020, Costantine 2020, CDC 2020/12/15, ABM 2020/12/14).

Es altamente improbable que los componentes de las vacunas contra la COVID-19 puedan excretarse en leche materna y, en cualquier caso, serían digeridos en el intestino del lactante (InfantRisk 2020/12/18).
Parece razonable pensar que si la enfermedad (COVID-19) es compatible con la lactancia, más lo será su vacuna, que ni siquiera contiene el virus vivo.

Ninguna de las vacunas desarrolladas hasta ahora contra la COVID-19 utiliza virus vivos atenuados, no puede provocar la COVID-19 en la persona vacunada ni alterar su material genético (CDC 2020/12/18 y 2020/12/13).
Salvo tres vacunas de virus vivos atenuados (viruela, fiebre amarilla y poliomielitis oral Sabin) que pueden ocasionar problemas en los lactantes, todas las demás vacunas pueden administrarse a las madres lactantes sin problemas (CDC 2020/02/04).

Al igual que tras la vacunación contra otros virus, en la leche de madres lactantes vacunadas contra la COVID-19 podrían excretarse anticuerpos generados por la vacuna en forma de IgA, lo que protegería de la COVID-19 al lactante (Baird 2021/02/23, InfantRisk 2020/12/18, ABM 2020/12/14).

Las madres lactantes, al ser personas jóvenes y generalmente sanas, no constituyen, per se, un grupo de riesgo para la COVID-19 y, por lo tanto, no tienen indicación específica para vacunarse.
Solo si pertenecen a un grupo de riesgo, como ser personal sanitario o padecer alguna de las enfermedades crónicas de riesgo para la COVID-19 diversas instituciones sanitarias, sociedades médicas y consensos de expertos creen indicada la vacunación (Davanzo 2021/02/27, WHO 2021/01/25, Sax 2021, IHAN 2021, AELAMA 2021, NHS 2021, HIFN 2020, MS España 2020/12/30, ACOG 2020/12/13, CDC 2020/12/15 y 2020/12/13).

La vacuna contra la COVID-19 no debe impedir el iniciar la lactancia ni obliga a interrumpirla (ACOG 2020/12/13).

A partir de finales de 2020, los fabricantes AstraZeneca, Moderna y Pfizer retiraron de sus prospectos la recomendación de no administrar la vacuna a las madres lactantes (Moderna 2021, AstraZeneca2021, Pfizer 2020).

Tras la vacunación de COVID-19 pueden aparecer ganglios axilares palpables del mismo lado de la inyección de la vacuna, al igual que ocurre con otras vacunaciones. Basta un seguimiento clínico de los mismos, evitando costosas, molestas e innecesarias exploraciones complementarias tendentes a descartar una presunta malignidad a nivel de la mama (Edmonds 2021, Mehta 2021). Se trata de un efecto secundario transitorio que habitualmente no compromete la continuidad de la lactancia.

Referencia de http://www.e-lactancia.org/

Las recomendaciones de e-lactancia las realizan pediatras y farmacéuticas de APILAM y están basadas en publicaciones científicas recientes.
Estas recomendaciones no pretenden reemplazar la relación con su médico, sino complementarla.